Después
de nueve novelas en el mercado —con sus luces y sus sombras, como es natural—,
decidí no volver a escribir más. El proceso era demasiado laborioso y el
cansancio ya pesaba demasiado.
Sin embargo, para no perder el hábito de la
escritura, se me ocurrió empezar a publicar pequeñas historias en mi blog.
No
había terminado de subir la primera cuando una persona muy allegada a mí la
leyó sin darme tregua.
Me sugirió que no dejara aquella idea ahí, que
no permitiera que la historia quedara sin continuación, y me animó a enviarle
un borrador a mi mejor amiga e inigualable editora para que valorase el
escrito.
Efectivamente, nada más leerlo, ella me
preguntó qué idea tenía en mente y cómo pensaba prolongar aquel primer capítulo
para convertirlo en una novela corta. Proponiéndome seguidamente que la
terminara.
Acepté
la propuesta de inmediato; sentía que sería un auténtico desperdicio dejar ese
inicio sin desarrollar.
Así,
contando con el visto bueno y el entusiasmo de las dos personas más importantes
para juzgar mi obra literaria, decidí asumir el reto.
La idea fue acogida con los brazos abiertos
desde el primer instante, principalmente porque la historia apostaba por un
humor desatado y sin filtros desde la primera página.
Su
apoyo se cimentó precisamente en eso: reír desde el capítulo uno hasta el final
era algo más que necesario en estos tiempos de incertidumbre, agresividad y
prisas que nos ha tocado vivir.
Cualquier
reseña a este email: bernaalejandro3@gmail.com
Esta
última novela junto con las nueve restantes, están de venta en “Amazon.es”
Alejandro
Maginot.






