domingo, 19 de noviembre de 2017

El vidrio de color












    Vidrio blando, vidrio fuerte… no sostengas el color de la muerte.

  Vidrio opaco, vidrio transparente… no delires como el que tienes enfrente.

  Vidrio blanco, vidrio oscuro… no pretendas predecir el futuro.

  Vidrio fundido, vidrio pegado… no imites al que tienes a tu lado.

  Vidrio de escaparate, vidrio de espejo… aguanta, hasta que no tengas pellejo.

  Vidrio rosa, vidrio azul… haz siempre lo que quieras tú.

    Ya lo dice el dicho: nada es verdad, ni nada es mentira, todo es según del color del cristal con que se mira.

    Así, que yo pondré en mi vida un vidrio de color… Y partir de ahí, hasta que mis ojos dejen de ver el sol.





Nadavepo.




lunes, 16 de octubre de 2017

Sin piedad













   Que puedo decirte, que puedo escribirte, que puedo dibujarte. Indícame el camino para llevarte a la felicidad. Estas ausente, casi no me conoces, sólo te agarras a mi mano para que te ayude a caminar.

  Tus palabras son bucles, de donde yo no te puedo sacar. Te canto para hacerte recordar, y tú no recuerdas sólo sabes cantar. Acomódate en mi hombro, que yo ya lo hice en el tuyo ayer, quiero que me digas, lo único que sabes decirme una y otra vez…

   “Te quiero”.

  Si no lo puedes en tu memoria retener, olvídate de mi nombre, olvídate de mí ser, pero no dejes de usar nunca la palabra querer.

  Siempre has sido golondrina abierta, al raso del amanecer, cumbre anieblada al medio día, y bosque profundo al anochecer. Como se olvida la esencia, como te olvidas de tu propio ser.

  Pululante tu cuerpo, lleno de heridas provocadas por el no saber, porque tus neuronas te han abandonado, porque el rio se secó ayer. Diré tu nombre una y otra vez, por si llego hasta la oscuridad de tu cueva, poder dibujarlo en la pared.

  Que gris se queda mi alma, cuanto te veo apagada mirar por la ventana, sin saber lo que fuera ves. Con Dios quiero hablar, de esta sin piedad, y hacerle un último ruego por ti mamá.

  Clávame en tu cruz, rómpeme los huesos, tritúrame en cenizas… pero por favor, no dejes que se vaya sin una mirada con luz, sin esbozar una mágica sonrisa.





Nadavepo.




lunes, 2 de octubre de 2017

Sin Tierra












  Conforme me acercaba, el aroma a muerte se respiraba más intenso. Veintitrés pasos más, y cuando por fin llegué a la altura,  el olor a tierra quemada era insoportable.

  Estaría él allí, o unos cientos de metros más adelante, donde el perfume a destrucción había desaparecido, y las chispas del sol se reflejaban en el plácido río.

  Qué triste es tener que elegir, de qué manera morir… si quemado o ahogado en el ancho río. ¿Quién perdió más, el pirómano o el que contempló de negro, el bosque teñido?

  Nos quedamos sin tierra, por comportarnos como alimañas sin seso concebido, que difícil parece ser… entender que sin tierra no nos quedarán suspiros, ni lágrimas de regadío, ni tan siquiera cuatro pontos para poder cruzar el rio.

  Apóyate en un tronco, que de dolor se presenta retorcido. Pero ten cuidado, que ya no es madera, es carbón entumecido… y si te descuidas, se desmoronará y caerás al indignado rio.

   Y ya no podrás elegir, entre morir quemado o ahogado en el río. Estarás olvidado,  como el que se arrodilló a la orilla del río, que no pudo beber, y ni tan siquiera refrescar su nuca, porque el fango todo lo había invadido.

  No lo encontré, había desaparecido,  que rabia, que cruel fue el destino… pues con mis manos lo hubiera asfixiado, ni quemado, ni en el rio. 




Nadavepo






viernes, 29 de septiembre de 2017

El Tesoro











  Hace mucho tiempo, me encontré un tesoro. Y no estaba dentro de una cueva, ni tampoco en las profundidades del mar, en un galeón atrapado.

  Un maravilloso día descubrí un tesoro. Y no estaba enterrado,  ni tan siquiera en un pozo guardado.

  Un hermoso día, encontré mi tesoro paseando por las calles de la ciudad. Relucía como el sol más radiante, aunque la oscuridad estuviese delante.

  Como brillabas amor, tanto como la punta de un diamante. Rozabas la luna y la apagabas al instante, que pétalo, que flor, que tesoro más alucinante.

  Acaricias las estrellas, y las llevas adornando tu cuello, como si fueran perlas, del nácar más apasionante. Ojos de rubí, pestañas de jade, que preciosidad verte y poder tocarte.

  Que afortunado fui, al encontrar un tesoro que todos contemplasen, pero que yo fuese el único que pudiera besarte.  Y sin ser esmeralda, ni oro, ni plata, ni flor de cristal… eres para mí lo más adorable.
 


Nadavepo. 




lunes, 11 de septiembre de 2017

Pensamientos












  Me arrastro dentro de la oscura noche, entre tus pensamientos dorados y mis deseos nacarados. Ni tan siquiera puedo susurrarte, para no despertarte  estropeando tu plácido sueño. Me conformo con verte dormida, porque contemplar tu cara me ilumina el alma, y tu respiración el ritmo de mi corazón determina.

  Pobre de mí si algún día pierdo tu luz, porque me hundiré en la oscura ciénaga… donde ningún color pinta y la ilusión pierde toda su tinta. Ya soy yo, el que es arrastrado por la oscura noche, entre los pensamientos más aterrados y descarnados, que mente humana pueda sostener.

  Necesito la luz de uno de tus pensamientos, para que de esas arenas movedizas me ayudes a salir. Por eso te pido un último esfuerzo, y como faro que alumbra el camino, enciendas un recuerdo dedicado hacia mí, para poder guiarme y de las penumbras poder resurgir.

  Y no quiero destrozar mi vida, por eso te prometo que si me llevas hasta el amanecer del día… expresaré mis sentimientos lanzándolos al viento, para todo el que los quiera oír.

  En ellos contaré la historia de lo que fué nuestra vida, entre el mar y la colina donde me hiciste tan feliz. Y como epílogo, la descripción de la mágica morada donde te conocí.

  Lino dorado, gasa marfil, tul azul,  esa es la vaporosa casa donde habitas tú.





Nadavepo.




sábado, 19 de agosto de 2017

El Autómata












  Acuérdate de mi cuando estés pensativa. Recuerda que no puedo esbozar ningún llanto, ninguna sonrisa, que tampoco puedo sentir el frescor de la brisa.

  Labios desdibujados me has dejado, hasta una mirada distante y fría, que poco me quejé cuando me maltratabas y yo pensando que me querías.

  Frio y gris he quedado, como el acero mal tratado. Inocuo para tu salud, veneno para la mía. Como quiero poder levantarme, pero el pesar del dolor es tan pesado como mi armadura.

  Ni entrañas me quedan, quedé vacío como el interior de una cueva. No puedo sentir ni rabia, ni impotencia, me conformo con poder mirar el brillo de las estrellas.

  Mundos lejanos me esperan, donde todos giran hacia la izquierda. Por locos los toman, pero sólo son almas que deambulan perdidos entre las tinieblas.

  Que será de mí… quedaré mudo, quedaré sordo, o me convertiré en el retrato de un corazón en pena. No siento, no padezco, sólo soy burbuja que con el vaivén de las olas tiembla.

  Acuérdate de mí cuando yo desaparezca… porque sentirás frio, no tendrás consuelo, y tu corazón se volverá de piedra. Porque jamás encontrarás a nadie que con mi desinterés te quiera.

  Te caerás muchas veces y cuando te levantes, pensarás que vuelas. Pero tus vuelos serán tan cortos, que no podrás salir, del pantano de la tristeza.

  Y aún así y cuando más desamparada te veas… yo estaré aquí como robot, que aun sin corazón, velará por ti todo cuánto pueda.




Nadavepo.






lunes, 31 de julio de 2017

Espejismo













  Que terror recorre mi piel, erizando mi vello y provocándome inmensos escalofríos. Terror a lo desconocido, terror a atravesar el desierto candente y vacío.

  Que pequeño me siento, soy un grano de arena en este profundo espejismo. Busco amor y sólo encuentro cataclismos, camino descalzo entre espinas de rosas… que no son rojas, sólo están teñidas de mi sangre sudada en el camino.

  Paso a través de una puerta sin dintel… y al otro lado, ningún oasis, ningún riachuelo, ni tan siquiera unas gotas de rocio; yo cada vez estoy más perdido.

  Déjame paso, tremenda roca que bloqueas mi caminar… déjame paso, o sólo me quedará tirarme al vacío, apiádate de mí, que no tengo techo, ni comida, ni abrigo. Que sólo busco un poco de calor de hogar, donde está ese amor que tanto ansío.

  Sol achicharrador, viento abrasador, espada afilada del destino… acaba con mi vida, que estoy débil, cansado y abatido. Quiero desaparecer antes que llegue la noche, pues no quiero soñar ni una vez más, con ese amor prometido.

  ¡Amor que juró, amor que se desapareció por el camino!




Nadavepo.
 





Último capítulo