martes, 27 de marzo de 2018

Sin Puerta













  Bramé, suspiré, clamé bajo tu ventana… en una morada sin puerta, sin acceso, sin ninguna tipo de entrada.

  Ni escala, ni cuerda, ni escalera que fuese lo suficientemente larga… que me posicionará junto a tí, en tu ventana.

  No te puedo pedir que saltes, pues desde esa altura te matas… que si tu desapareces, desaparece la aurora de cada mañana.

  Como brota de la pared, hiedra de poca escala… que daría yo porque entre sus hojas, me llevase hasta tu regazo en una levantada.

  Alcé la voz, grité, chillé y mis lamentos no te llegaban… ¿qué más puedo hacer, si mi aliento ni tan siquiera dejaba vaho, en el cristal de tu ventana?.

  Reflejo en el cristal, de un rayo de sol, o quizás es el reflejo de tu mirada… ojalá sean tus ojos los que miran a través de esa ventana.

  Todo lo he intentado, todo, ya no me queda nada… sólo la esperanza de quedar plantado, como manzano bajo tu ventana.

  Fruto verde, fruto maduro, si no lo recoges ya sabes de donde no pasa… por eso yo quiero ser el árbol, y no el fruto que en el suelo acaba.

  Que lástima que vivas, al borde de una ventana… en una casa que no tiene puerta, sólo una larga e interminable pared blanca.
 


Nadavepo





lunes, 5 de marzo de 2018

Cuanto pesa el amor













  Me desperté queriendo ser alquimista, quería encontrar la piedra filosofal. Sólo tenía en mente una sola cosa, descubrir si el cariño se podía medir, o tal vez pesar, o si era solido o gaseoso, también pensé en descubrir el espacio que podía ocupar.

 Anduve haciendo multiplicaciones, divisiones, reste, sume, incluso utilice ecuaciones, pero nada me llevaba a un resultado satisfactorio, pronto descubrí que  ninguna fórmula química o física, me llevaba a poder darle algún valor demostrable al amor.

  Desistí, abandone el estudio, me puse la mochila y me lance al mundo en busca de una respuesta. La primera parada fue París, había leído tanto sobre el amor en esta ciudad, que pensé descubrir el secreto nada más llegar, decepcionado quede al deambular por sus calles y descubrir una ciudad como la mía, gente que andaba pensando en sus problemas, niños buscando el colegio donde se harían mayores, ancianos solitarios en un desierto de asfalto, el único relumbró de amor que vi, fue una señora dándole limosna a un mendigo.

  Mi segundo destino, y nuevamente guiado por la literatura estuvo en Venecia. Tampoco en esta hermosa ciudad encontré los valores del amor, lo más cerca que estuve de ello, fue ver una pareja besándose en algún turístico rincón, o unos jubilados dándose la mano en una góndola.

  A partir de este segundo viaje, abandone las ciudades sin darle credibilidad a tantos libros escritos sobre el amor, así que me dirigí a su búsqueda en los picos más altos del mundo, pensaba que el amor estaría  cerca de las nubes rozando el cielo, donde se supones está el amor verdadero, el amor de Jesucristo.  Nada, ni rastro, solo encontré nieve, frío y paisajes tremendamente bellos.

  Hastiado de mí fracaso, y después de diez años recorriendo mundo, sin saber cómo ni porque, acabe en un pueblo de Etiopía llamado Borana. Bajo una acacia, y amparándose en su sombra, había unas improvisadas tiendas formando lo que parecía un hospital de campaña. Cuando fui acercándome, descubrí algunas personas con batas blancas, atendiendo a una serie de pacientes, entre los que había muchos niños, con enfermedades difíciles de imaginar en occidente.

  Cuando hube arribado a una de las tiendas, una chica con bata blanca salpicada de sangre, con mascarilla y gafas de protección, me dijo en un tono de celeridad.

― O te pones un equipo de protección y nos ayudas, o te largas de aquí.

  Quede alucinado al ver tanto dolor allí metido, así que sin titubear me puse el vestuario pertinente y seguí a aquella mujer.

― ¿Tienes alguna experiencia en técnicas sanitarias? Me pregunto sin parar de moverse.

― Estuve en salvamento marítimo, durante catorce meses. Le respondí, casi sin saber si me escuchaba.

― Con eso será suficiente, coge una vía de ese estante y vente tras de mí.

  Vi que me escuchaba, incluso escribiendo como estaba sobre la tablilla de un paciente.

  Aquella jornada fue agotadora, estuvimos sin parar hasta casi el ocaso, cuando nos relevaron otros voluntarios sanitarios. Cuando nos despojamos del equipo de protección y mientras nos lavábamos las manos. Ella por primera vez, me miro a la cara diciéndome.

― Me llamo Angie.

― Yo Alex, encantado de conocerte. Respondí, sacudido por una incertidumbre devastadora, no acertaba a pensar, que hacia una chica tan linda en aquel difícil lugar.

― ¡Gracias por tu ayuda! Dijo ya en tono más sosegado.

― Ha sido un honor poder ayudaros. Un verdadero honor, pensé por dentro, pues nunca creí poder haberme metido entre tanta enfermedad y desolación, uno no sabe hasta dónde puede llegar, hasta que no se encuentra en el infierno de Dante.

― ¿Te apetece una cerveza? Dijo sonriendo.

  Por supuesto que acepte aquella cerveza, que tomamos en algo que llamaban cantum, para ellos algo parecido a un bar, pero que para mí era una chabola difícil de describir. Fue allí donde empecé a conocer a aquella sorprendente chica, que lo dejo todo por un pedazo de humanidad.

 Día tras día estuve ayudando a aquellos Ángeles de tierras áridas y crueles. No me importaba hacer aquellas jornadas agotadoras, ya no solo por la ayuda humanitaria que prestaba,  era y aunque suene algo egoísta  Angie la que me retenía allí, mi corazón latía de forma diferente desde la primera palabra que cruzo conmigo.

  Los descansos que teníamos, los dedicábamos a dar largos paseos, pues pocas cosas se podían hacer en una zona tan desértica. En uno de aquellos paseos me comento.

― ¿Sabes porque estoy aquí?

― Algo puedo intuir, pero no del todo. Le respondí.

― Pues estoy aquí, porque estaba asqueada de la ciudad, de mi trabajo, de la sociedad de consumo. Necesitaba hacer otra cosa, estaba cansada de estar en unas urgencias de un consultorio de barrio, donde solo atendías a personas con resfriados y poco más. Un amigo me hablo de la necesidad de hacer algo por los demás, pero algo realmente importante, como enfrentarte y luchar contra la muerte en estos míseros y decrépitos países. Así que este es mi cuarto destino, por pueblos de África, y si te digo la verdad, nunca me he sentido tan realizada como en estos cuatro años de voluntariado. ¡Pero bueno! yo no paro de hablar, y tú nunca me has contado que motivos te han traído hasta estos lares, así que cuéntame.

  Estando en esto, ella quiso apartar una rama de acacia que caía sobre el sendero, cuando…

― ¡Ay! joder vaya pinchazo que me he pegado.

  Angie, se había pinchado con una púa de aquel demacrado árbol, su dedo empezó a sangrar. Yo en un acto reflejo, le cogí la mano y empecé a succionar la sangre con mis labios, cuando se hubo cortado un poco el sangrado, me levanto la cabeza y con mis labios aún llenos de su sangre me beso. Fue un beso largo y prolongado, pero no tan prolongado como hubiese sido mi deseo, alargarlo una eternidad.

― Bueno, ya paso todo. Ahora no tienes excusa para contarme porque estás aquí. Me replico con una sonrisa celestial.

  En esta situación, yo trataba de encontrar el motivo que me llevo hasta allí, pues había perdido el norte ya hace tiempo. Por lo que tuve que rememorar para poder contestarle.  

―  Fue algo parecido a tu historia lo que me trajo hasta aquí, La única diferencia con respecto a ti, es que yo no buscaba un pedazo de humanidad. En un principio, yo no pensaba salir de Sevilla, sólo quería mediante estudio averiguar si el amor tiene algún valor predeterminado, me refiero a si se podría medir con números, si tenía capacidad concreta, si algunas personas tenían su escala del amor más alta que otras. Me tire estudiándolo mucho tiempo, pero desazonado por no encontrar respuesta alguna, me dedique a viajar por todo el mundo, con la idea de poder encontrar su barómetro o algo que me indicara el valor del cariño. Así, que después de mucho viajar y sin hallar ninguna respuesta, abandone mi empecinamiento y el azar me trajo hasta aquí.

― Volvamos rápido, se acerca una tormenta. Dijo Angie, dejándome con la palabra en la boca.

  Fue una carrera larga, hasta llegar al barracón donde nos hospedábamos. Cuál fue mi sorpresa al entrar, encontré a todos aquellos que ya después de un año y medio eran mis amigos, esperándome con una mesa improvisada llena de refrescos, cervezas y algo de picar.

― ¡Felicidadessss! Gritaron todos al unísono dándome un sonoro aplauso.

  Ellos habían recordado lo que a mí se me había olvidado, mi cumpleaños. Pero estoy seguro, que todo había sido orquestado por Angie para darme una sorpresa. Aunque lo mejor de esa improvisada fiesta, fue el regalo compartido que me hicieron todos mis amigos, una corona hecha del único arbusto de hojas verdes parecido al laurel que había cerca de nuestra zona, aunque tuvieron que hacer algunos kilómetros para encontrarlo, fue todo un detalle por parte de aquellas personas tan especiales. Fue uno de los mejores días que pase en Borana.

  Seguían pasando los días, la monotonía sólo se rompía con el trabajo que realizábamos en el hospital. Esa mañana Angie trabajaba, yo estaba libre y ayudaba a un nativo a cubrir la techumbre de su cabaña, cuando de repente Rodrigo me grito.

― ¡Alexxx! correo, tienes una carta de tu madre.

  Salte del andamio sin reparar en la altura, dos años sin saber de ella de mi familia, estaba loco de contento.

― Gracias Rodrigo, que alegría me has dado.

― Ya te digo Alex, dímelo a mí cuando recibo correo. Bueno te dejo tranquilo que puedas leer.

― Gracias otra vez Rodrigo, ah y dile a Jorge que luego lo relevo yo.

― Eso está hecho, hasta luego.

― Chao amigo.

  Que maravilloso fue leer el nombre de mi madre en el sobre, la dirección de su casa y mi añorada Sevilla. Tembloroso por la emoción, casi  no atinaba a abrir el sobre, cuando al fin pude desplegar el folio para leerlo, quede marcado por el azul de la tinta allí esparcida, nada más y nada menos que por mi madre…

  Querido hijo, espero que a la llegada de esta carta te encuentres bien. Sólo quiero decirte que te extraño en demasía, que tu habitación sigue esperándote tal y como la dejaste. Por aquí todo sigue igual, la única noticia importante que puedo darte, es que tu prima Noelia ha tenido un niño, es precioso no sabes lo que se parece a tu añorado tío. Tu hermano está bien, la empresa le va genial, ahora se ha comprado un apartamento en Marbella, para disfrutar allí con tus sobrinos y su mujer. No veas la de veces que me pregunta por ti, dice que no le escribes, quiere saber de ti, aunque yo lo tengo informado de todo lo que haces.

  No sabes amor mío, cuanto bien me hace leer tus cartas, las leo y releo una y otra vez, con ellas viajo a tu lado. Gracias cariño por tenerme siempre presente, por hacerme reír con tus ocurrencias, eres el único que me arranca una sonrisa desde que murió tu padre. Bueno no quiero ponerte triste, ese no es mi cometido, bien sabes que yo siempre te he apoyado en tus para mi locuras, sabes que seguiré apoyándote siempre, aunque no comprenda muchas de las cosas que te mueven a no parar cerca de nosotros, pero tus motivos tendrás, ya sabes que mi felicidad es la tuya, es lo único que me importa en este mundo, verte feliz. Así que espero pronto noticias tuyas.

  Pd. No sé cuándo recibirás esta carta, pues ya sabemos en los lugares tan remotos que te pierdes. Pero deseo con toda mi alma que llegue para el día de tu cumpleaños, así que en estas letras te envío todo mi amor y te deseo un feliz cumpleaños. Cuídate muchísimo hijo. Besos infinitos.

  Al final de esos trazos en azul, quedo el perfume de mi madre. Unas lágrimas furtivas recorrieron mis mejillas, quede muy sensible durante un largo rato, refugiado debajo de una gigantesca roca, donde me perdía incluso de Angie cuando buscaba soledad y algo de concentración para meditar. Cuando me hube calmado de la emoción, mire el reloj, habían pasado más de dos horas, perdí la noción del tiempo sin darme cuenta. Así que cuando entre en cordura, salí corriendo, Angie habría acabado su turno y me estaría esperando.

   Bajaba hacia los barracones ya atardeciendo, de pronto empezó una tormenta seca, solo truenos y rayos. Cada rayo iluminaba el sendero, haciéndome estar entre la luz y la oscuridad. No sé si fue ese contraste de luces y sombras lo que me ilumino, o fue un lapsus de mi memoria, pero por fin había descubierto lo que tantos años había buscado.

― ¡Aleluyaaaaaaaa! Gritaba mientras corría en busca de mi amada.

  Llegue jadeante, incluso asuste a Angie que aterrorizada me pregunto.

― ¿Qué te pasa? ¿Qué ha ocurrido? Respóndeme Alex.

― Joder, espera que recupere el aliento. Le dije con la voz entrecortada.

― Pero es algo grave, dime al menos eso. Dijo desencajada.
  Respire hondo y recobre el aliento.

― No amor, al contrario. Por fin he descubierto lo que buscaba.

― ¿Pero qué buscabas? Replico sin comprender aquella euforia que me embargaba.

― Escúchame atenta, te lo contare todo. Te acuerdas cuando me preguntaste, que motivos me habían llevado hasta aquí.

― Si, me acuerdo, pero porque ahora, no dices que habidas abandonado la búsqueda.

― Si, es verdad, pero no te parece increíble que haya encontrado una respuesta, ha sido un flash impresionante, lo he descubierto, he encontrado mi piedra filosofal.

― ¿Tu piedra filosofal? Dijo ella, cada vez más asombrada.

― No te das cuenta Angie, tu eres mi piedra filosofal. Tú me has llevado al descubrimiento de mi interminable búsqueda, ya sé que el amor es imposible medirlo, que no tiene capacidad ni volumen, que no tiene baremo, por fin he descubierto que el amor no se mide, se distingue por su color.

― ¿Qué se distingue por su color? Pregunto Angie cada vez más extrañada.

― Si color, el amor está en una escala de colores cariño. Nuestro amor es de color rojo, como nuestro corazón y el de tu sangre fundida en mis labios por un beso tuyo.

  El verde, es el color del cariño de la amistad. Recuerda el verde de las hojas de la corona que me regalaron nuestros amigos para mi cumpleaños.

  El blanco, es el amor a tus semejantes, el amor a ese pedacito de humanidad que te trajo hasta aquí, recuerda siempre que donde veas una bata blanca, descubrirás el color del amor a la humanidad.

  Y hoy al leer la carta de mi madre, he descubierto que el amor de ella hacia mí es azul, como la tinta con la que plasma esas letras que me llenan de tanta  felicidad.

  Así sucesivamente, yo he descubierto cuatro tipos de amor englobados en cuatro colores, pero seguro que hay infinitas graduaciones.

― ¡Que! Exclamo ella.

  Me miro asombrada, casi embobada, estuvo algunos segundos sin reaccionar, pero cuando despertó del lapsus me alentó diciéndome.

― ¡Oleee! Me demuestras a diario que estás loco, pero es mi bendita locura. Te quiero y siempre te querré, serás mi loco adorable por siempre.

  Seguidamente me beso apretándome hacia ella, ahí quede perdido, en el limbo del amor para toda una eternidad.



Nadavepo.






sábado, 10 de febrero de 2018

Vivir por y con un Ángel













  Según mi carnet nací un mes de septiembre, según eso cumpliré cuarenta y siete años. Pero puedo asegurar que no es cierto, porque mi cumpleaños es hoy.

  Hoy cumplo un año, y tú ya eres parte de mi ser. Gratitud eterna, por lo que todos los días me haces crecer. Parecerá incomprensible, pero yo sueño hoy lo que tú soñabas ayer.

  Que perfectos nos hizo Dios, pues tú eres hombre y yo soy mujer, nos dijeron que éramos compatibles, y ahora más que nadie yo lo sé. Tú eres más joven, y me hablas de cosas que yo olvide ayer, pero sin embargo con las charlas que mantenemos, no paro de rejuvenecer.

  Qué lástima que parte de tí se fuera, para que yo vivir pudiera. Aunque me queda el consuelo de saber, que la otra mitad de ti vive en mí… que lindo es amar a quien su mundo te da, y compartir con él la vida que me queda por recorrer.


  ¡Hazte donante! 




Nadavepo.




miércoles, 31 de enero de 2018

Tu libertad












  Me pides la libertad, como si yo alguna vez te hubiera atado. Tú has hecho y deshecho todo lo que se te ha antojado. Que ironía que uses esa palabra conmigo, cuando yo todo te lo he consentido.

  Quizás hubiera tenido que ser yo el que te la hubiera pedido, te lo digo sin reproches, pues yo he sido tu esclavo pero convencido. Me has amordazado, cuando más hablar contigo he necesitado. Has querido verme desquiciado, pero no lo has conseguido.

  Tú celosa, en mí has querido provocar lo mismo, pero yo no estaba preparado, pues me sobraba el cariño. Adorarte quiero, aunque a ti te dé lo mismo, y que me pidas libertad ¡que ocurrencia has tenido, cariño!

  Tú libre siempre has sido, pues naciste libre, y libre yo te he querido. Así que no me pidas libertad, ofenderme no te servirá, y cuando quieras puedes echar a volar.

  Yo contigo, sí que en una jaula de cristal he estado metido. Por eso te agradezco la oportunidad que me das, pidiéndote que me rompas el cristal, que ahora soy yo el que quiero echar a volar.

  Tal vez, en un futuro no muy lejano, le pidas a otro que lleves cogido de la mano, tu libertad. Lo mismo esta vez no la consigues, y pasas a ser una mujer esclava de verdad… esclava de él, y de tu propia entre otras cosas vanidad.




Nadavepo 





viernes, 26 de enero de 2018

Nunca es tarde para pedir...












   ¡Por favor!

  Dedícame un pensamiento. Al menos  durante ese tiempo sabré que estoy dentro de ti. Me darás la maravillosa oportunidad, quizás por última vez, de oír el embaucador rumor del torrente sanguíneo que recorre tus venas. Podré oír el musical latido de tu corazón, que es sobre todas las melodías, la más apasionante para mí. Sentir tu respiración una vez más, será como sentir el ulular del viento en los más intrincados cañones de la tierra. Exploraré si de nuevo, el revolotear de las mariposas recorren tu vientre, así sabré lo que sentiste aquella primera vez, en que nos miramos a los ojos y aprendimos a querer.

   Romperé el tiempo dentro de tu ser, para vislumbrar todos los recuerdos vividos en el pasado, y saber porque dentro de ti me he debilitado. Que sentimientos no habré sentido, cuando tú los has requerido, o que cosas no he sabido hacer para conformar todo el tiempo que tú crees haber perdido.

  Ya sé que no podré calmar tu desasosiego, por eso te he pedido ese pensamiento, para allá donde estés, puedas sentir el pesar de mí ser. Y desde él… desde mi mente, mi corazón y pensamiento, pedirte el más humilde y sincero perdón.

  Por eso te digo a ti, a mi primer y único amor, que seas feliz borrando de tu corazón los malos recuerdos. Que yo dedicaré mi vida entera, a velar por ti y por tus sentimientos.




Nadavepo.  





jueves, 4 de enero de 2018

Secuoyas












  Siempre dí por hecho, que me durarías siempre, que serías eterna. Que inocencia la de ser niño, aún de adulto seguía pensando como cuando era un crío, que no me faltarías nunca.

  Tú, que fuiste mi pilar, mi fortaleza, qué desgarrador es ver como te apagas,  cual tímida vela. Tiro mi credo al aire, porque pierdo la fe en nuestra esencia, de que más allá puede haber tierra.

  Doblan las campanas, pero no de una iglesia, son de cuero ajado que solo en mi interior suenan. Púleme madre naturaleza, pues quiero creer que no estamos de paso, que somos secuoyas que duraremos miles de años.

  Hoy más que nunca, quiero acentuarme en tí. Necesito énfasis sobre tu ser, amarte antes que recordarte,  colorearte antes de tu palidez, besarte antes de que seas una brisa de aire.

  Quiero quererte a destajo, a cualquier hora, sobre cualquier minuto, bajo cualquier segundo, antes de que te tornes papel. Pues no quiero mañana leer lo que de tí escribí ayer.

  Hazte siempre presente, en la niebla, en el humo, o en los pozos de café. Pues en cualquier parte a donde yo mire, allí te veré. Ya no me aterroriza, saber que vas a desaparecer, pues yo soy voluble como el oxígeno, y dentro de tí me quedaré.

   Amándote eternamente… Como a una secuoya te abrazaré.



Nadavepo





miércoles, 13 de diciembre de 2017

Mis pensamientos










 Eres mariposa de alas grises, que escribes los renglones de tu historia, con pluma negra… Permite que te dedique  estas palabras, escritas con tinta de color, para que vueles a pleno sol, saliendo de la desesperación de no encontrar calor. Porque yo te aportare ese valor, gritándote una y otra vez… ¡Te quiero amor!

  Tuve que utilizar como filtro un pétalo de flor, para que al mirarte no me cegara tu belleza…No perdí los ojos al contemplarte, pero si perdí el corazón, al no poder filtrar aquel hermoso pétalo de flor, tu egoísmo de falsa princesa.

  A tu lado me siento un diminuto David, a los pies del gigante Goliat… En un principio fue, por tu belleza, por tu elegancia, y no sé por cuantas cosas más. Ahora me siento aún más pequeño a tu lado, porque no sé cómo de ti poderme separar, para no acompañarte en tu carrera, hacia ser de lo más interesada, despiadada, y no sé cuántas cosas más.

  Exponerme a ti, al equilibrio que representas, a la estabilidad que me das, a tu forma de pensar… Es como exponerme al sol, que me da vida, que me reconforta con su calor, y que me ilumina con su candor.

  No malgastes tu tiempo, escribiéndome una extensa carta. Solo dime, que ya has empezado a volar… Con esa pequeña frase, todo se entenderá.




  Sin palabras quedo, ante tus escritos bandoleros… que me roban los sentidos, desnudando hasta mis sentimientos.

  Gloria al bienestar que me das, a la efigie que no paro de acariciar. Gloria es donde tu estas, en la tierra o en la mar... Gloria es en fin, todo aquello que tú puedas tocar.

  Un pensamiento impuro… todas las delicias que provocan en mis noches, las imágenes de tu cuerpo desnudo.

  Te conocí una tarde, al borde de la primavera. No en una ciudad, si no en la rivera de una pradera.  Allí sellamos nuestro amor, y como testigos… Un ejército de espigas, cuatro amapolas, y una solitaria encina.

  A través de la cortina, que forman las gotas de lluvia sobre el cristal,.. Veo pasar un ángel, hermosa criatura, forjada de porcelana, marfil y cristal. Que como esponja, absorbe todos los colores al caminar, dejándonos a oscuras, sin luz y sin belleza a la que contemplar. Desde ese momento, supe el significado de la palabra ¡Amar!





  Acuérdate de mí.  De aquellas tardes cogidos de la mano, aunque paradójicamente ahora para ti, yo sea un extraño. Acuérdate de cuando enfermabas, quien te reconfortaba en su regazo. Recuerda, las ilusiones que teníamos, las mismas que compartes en el día de hoy, con otro ser humano. Dedícame un pensamiento; a mí, al niño, al poeta, al que ahora te resulta tan extraño. Recuerda que yo seguiré apostando por ti, por tu felicidad, por tu bienestar, aunque ahora te encuentres en otros brazos.

  Marcas silueta, marcas tacones, marcas de Afrodita la fachada… Que sensual es verte venir hacia mí, contoneando tus caderas con la majestuosidad de una gacela.

  Anoche, mirando por la ventana, observe como la luna y el mar se besaban. Sabía que tú desde muy lejos, también los contemplabas… Que rabia, no poder atravesar la luna, y aparecer sobre tus labios. Y que fuesen la luna y el mar los que nos miraran.

  No existe un acoplamiento más perfecto, que el de dos enamorados cuerpos. Rozan la perfecta armonía, cuando danzan por el día. Tienen la máxima compenetración, cuando pasean bajo el sol. Y rozan la divinidad, cuando besos se dan… Pero su mayor logro, es la sincronización, cuando hacen el amor.

  Maravillado quedo ante el espejo… Sabiendo que mi reflejo eres tú.




  Quede sorprendido, al descubrir… Que siempre eres adorable, aun bajo la oscuridad de una enfermedad.

  Una dulce rosa, una copa de champan, dos entradas de amor…  Cine que forjamos, cuando respiramos, porque los espectadores saben, que locamente nos amamos.

  Gracias siempre, un día detrás de otro. Por tus bonitas letras, por tu forma de detectar mi tristeza, por saber darme desde la distancia cobijo en tu alma… aunque tú, tengas destrozadas las entrañas.

  No profundices en el dolor… o te volverás parte de él, esparciéndolo en los que tienes a tú alrededor, y no tienen culpa.

  Sonidos musicales, que me despertaron esta mañana. Son cantos de bellos pájaros, que alimentan mi alma… pero lo más dulce ha sido el colofón, que era oír tu voz adornada con la clave de sol.




  Difuminada veo tu cara, en la distancia del tiempo… Pero aunque llegue a borrarse, lo que jamás se borrara, son aquellos tan bellos recuerdos.

  Eres la ola más perfecta, la que me sube a su cresta, la que hace que pierda la cabeza… Eres la espuma que rompe, que eclipsa el horizonte, la que me despierta, haciendo que tenga los pies sobre la esponjosa tierra… Eres la diosa eterna, que baña toda la tierra, creadora de sueños inagotables;  por eso consigues que ame, hasta el más pequeño ápice de tu carne.

  No se puede ahogar, a quien amor te da. No puedes ajar, con quien retoños germinaras. No se puede maltratar, a la que a tu lado esta. No se puede asfixiar, a quien de sus entrañas oxigeno te aportara… Si eres violento, y la belleza no la sabes respetar, abandona a esa flor, dejándola respirar.

  Danza desaforada, que mi cuerpo sacude, como el látigo de las bestias cuando cruje. Remolinos sin tregua, que hacen que tiemble, perdiendo el sentido de mis piernas… Fragancia azul, es lo que cuando bailamos abrazados, desprende tu cuerpo, desprendes tú.

  El reloj me hace aullar, cuando la luna llena esta… Sera por su ring, será por su despertar, o será porque mi cara entre tus piernas esta.


Nadavepo.







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